La literatura de género (y en especial la fantasía) apenas se cultivó en España durante gran parte del siglo XX.
De hecho, no empezó a popularizarse en el país ibérico hasta finales de los años 80 y principios de los 90. Es decir, que íbamos con décadas de retraso en comparación a los países anglosajones. Recordemos que Robert E. Howard creó a Conan el bárbaro (icono de la literatura de espada y brujería) en 1932, que las inmortales obras de J. R. R. Tolkien El Hobbit y El Señor de los Anillos vieron la luz (respectivamente) en 1937 y 1954, y que incluso dio tiempo para que Michael Moorcock deconstruyera, en 1965, la figura del bárbaro heroico al estilo de Conan y la lucha entre el bien y el mal de las historias de la escuela tolkieniana con su obra Stormbringer o Tormentosa, protagonizada por el personaje de Elric de Melniboné.
Todo esto, unido a que había leído declaraciones del histórico filólogo Menéndez Pidal donde argumentaba que la literatura española es sobria, sencilla y realista, me intrigaba mucho.
¿Por qué la fantasía llegó tarde a España?
La ausencia de literatura fantástica en español durante el siglo XX fue una consecuencia de la Guerra Civil Española, que comenzó el 16 de julio de 1936 y provocó una escisión total con toda tendencia literaria previa al nuevo paradigma de la situación de posguerra (es decir, desde 1939). Esto marcó a las nuevas generaciones de escritores, que tendían al realismo social y el objetivismo, además de la aparición de novelas con críticas veladas al régimen, debido a la censura imperante en la época, y la popularización de la literatura de viajes.
La tendencia no dio un brusco giro tras la muerte de Franco en 1979 y la reinstauración de la democracia en España, pues esta nueva realidad social de los años 80 fue la auténtica protagonista de la literatura de la época.
En resumen: durante gran parte del siglo XX, en España no hubo espacio para elfos, espadas mágicas o dragones por la situación sociopolítica, la censura, los propios intereses de los escritores de la época y, por supuesto, el aislamiento del país frente a las nuevas corrientes artísticas, no sólo literarias, del mundo occidental de aquellas décadas.
De hecho, me atrevería a decir que uno de los primeros éxitos comerciales, sino el primero, de una saga de fantasía española fue Memorias de Idhún, de Laura Gallego García, que comenzó a publicarse en 2004.
Ana María Matute: la reina de la fantasía española
Pero ¿sabías que décadas antes ya hubo un escritor o, mejor dicho, otra escritora que defendió a capa y espada la literatura fantástica en España ante la incomprensión del mundo literario de la época?
Hablo, ni más ni menos, que de Ana María Matute, la reina de la fantasía española. Una mujer adelantada a su época y que, si hubiese nacido en Reino Unido o Estados Unidos, ya le hubieran hecho una serie o una película a alguno de sus libros de fantasía al estilo de Juego de Tronos o The Witcher.
En este vídeo aprenderemos por qué tardó en llegar la fantasía a España y, además, exploraremos la figura de Matute, su importancia capital en la literatura hispanohablante y la defensa que hizo, incluso ante la Real Academia Española de la Lengua, de la ficción fantástica con su famoso discurso En el bosque.
Por otra parte, si quieres adentrarte en la biografía de Ana María Matute (sus matrimonios, sus pasiones y su lucha contra la depresión), has llegado al vídeo indicado.
Finalmente, también repasaremos su obras más famosas, como Pequeño teatro, Olvidado rey Gudú, La torre vigía, Aranmanoth o Luciérnagas.
¡Pasa y escucha esta historia, lector/a valiente!
